[00:00:00] Speaker 1: América Latina, en especial Venezuela, aún digiere el shock que provocó la reciente incursión de Estados Unidos en este país. El ataque implicó un bombardeo en varios puntos del territorio, la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, y su traslado hasta una prisión en Nueva York, donde están imputados por cargos de narcoterrorismo, entre otros. Pero el interés de Trump no solo era llevar a Maduro ante la justicia. Washington quiere implicarse en la recomposición de la industria petrolera venezolana. Pero ¿qué tanto petróleo tiene Venezuela y por qué dejó de ser uno de los mayores exportadores globales? Lo contamos en este video. Con un estimado de 303 mil millones de barriles, Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Se calcula que representan alrededor del 17% del total mundial. En ese ranking le siguen Arabia Saudita, Irán e Irak. Juntos, Estados Unidos. Estos cuatro países representan más de la mitad de las reservas mundiales de petróleo. Pero de todos ellos, Venezuela es actualmente el que menos petróleo produce. Algo que contrasta con el hecho de que llegó a ser el principal exportador mundial de petróleo a mediados del siglo XX. En noviembre de 2025, el país produjo aproximadamente 860 mil barriles al día, apenas un tercio de la producción de hace una década y menos del 1% del consumo mundial de petróleo. Un dato que destaca es que las reservas de Venezuela consisten en gran parte en crudo pesado. Más difícil de refinar que el petróleo ligero, pero muy demandado para fabricar productos como diésel o asfalto. Pero entonces, ¿por qué puede interesarle a Estados Unidos el petróleo pesado de Venezuela? Porque justamente varias de las pocas refinerías que pueden procesarlo en el mundo están en Estados Unidos, que desarrolló parte de su industria en el siglo XX pensando en el refinamiento del crudo pesado que se importaba de Canadá y de América Latina. Y aunque en 2025 el país norteamericano se convirtió en el mayor exportador de crudo liviano, vendiendo 13,5 millones de barriles al año. Sus refinadoras aún requieren de petróleo pesado para producir. Y aquí está una de las claves de todo este asunto. Los estadounidenses venden su crudo ligero más caro y compran el pesado más barato, lo que supone una buena estrategia económica. La producción en Venezuela ha caído drásticamente desde principios de los 2000. El expresidente Hugo Chávez y posteriormente la administración de Nicolás Maduro ampliaron el control político sobre la petrolera estatal PDVSA. Y una de sus consecuencias fue el éxodo de su personal más calificado. Antes de la llegada del chavismo, Venezuela producía alrededor de 3,2 millones de barriles de petróleo por día. Pero para mediados de 2020, con Maduro en el poder, llegó a tener mínimos históricos de 393 mil barriles por día, lo que fue su nivel más bajo en casi ocho décadas. Los expertos atribuyen esta caída a la mala gerencia de la industria petrolera, pero también a las sanciones económicas de Estados Unidos. Las primeras medidas de Washington que empezaron a resentir en la economía venezolana vinieron a la administración de Barack Obama en 2015, cuando declaró a Venezuela una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de Estados Unidos. Pero es a partir de 2017, con Donald Trump en el poder, cuando Washington refuerza su política de sanciones sobre el sector financiero y petrolero venezolano. Parte de las sanciones estadounidenses han sido justificadas en la vulneración de los derechos políticos y civiles en el país caribeño y a raíz de la represión de manifestaciones antigubernamentales en Venezuela. Bill Farren Price le explica a la BBC que la industria petrolera venezolana es la recuperación de su infraestructura, destacando que gran parte de la compleja cadena de suministro e infraestructuras ha sido saqueada, desmontada o vendida. Antes y después del ataque del 3 de enero, el presidente Trump dijo que Venezuela le debe a Estados Unidos la construcción de la industria petrolera venezolana y añade que el régimen socialista se la robó a su país. No quedó claro a qué hecho en concreto se refiere Trump, pero su afirmación podría vincularse con las decisiones de gobiernos anteriores. Ciertamente, Estados Unidos fue clave en el desarrollo de la industria petrolera de Venezuela en la década de 1920, cuando el país no tenía la capacidad de desarrollarse y las compañías estadounidenses fueron las principales inversoras de este sector. En 1976, Venezuela nacionalizó la industria petrolera con el presidente Carlos Andrés Pérez, pero aquella fue una estatización en cierto modo armoniosa, en la que las compañías de Estados Unidos continuaron siendo socias de Venezuela. En cambio, en 2007, Hugo Chávez expropió los activos de varios gigantes petroleros, entre ellos las estadounidenses ExxonMobil y ConocoPhillips, lo que implicó sentencias arbitrales multimillonarias contra el país. Venezuela disputó esos laudos y no cumplió voluntariamente con las decisiones, y al día de hoy aún existen litigios pendientes que afectan algunos de sus activos en el extranjero. Según el Derecho Internacional, Venezuela mantiene la soberanía sobre sus reservas de petróleo, dejando a Estados Unidos sin derecho legal de propiedad. Pero las empresas extranjeras sí pueden reclamar indemnizaciones de activos expropiados, y a esto es a lo que podría estar apuntando Donald Trump. Como explica el experto petrolero venezolano Francisco Monaldi, las expropiaciones de Hugo Chávez fueron mal gestionadas y Venezuela está pagando las consecuencias, pero eso no significa que el petróleo venezolano pertenezca a empresas de Estados Unidos. Nunca lo hizo y solo tenían concesiones para explotarla. ¿Tienes comentarios de esta noticia? Compártelos aquí abajo. Recuerda darle like al video si te gustó, y si te gusta el contenido de BBC Mundo, suscríbete a nuestro canal, te enterarás siempre muy rápido de todos los videos que subimos. Nos vemos en el próximo. Chao.
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